Ritmos, colores y sabores en la ciudad de los Reyes.

En esta ocasión el destino seleccionado fue Lima – Perú, sin lugar a dudas es un lugar que se recorre a pie, y que curiosamente te recarga de muchas energías, suena raro pero así es, pues a pesar de lo desgastante que es caminar, Perú te sorprende con hermosos paisajes.

Salí de Medellín a las 10:46 de la mañana, mi vuelo haría escala en Bogotá, y a la 1:41 pm, salí rumbo a Lima, un viaje largo pero que vale la pena realizar.

Al llegar a este hermoso lugar, nos esperaba en el aeropuerto un anfitrión que nos llevaría hasta el hotel.

Mientras recorríamos la ciudad en el carro, nos fuimos sumergiendo a una ciudad donde el pasado se mezcla con el presente, una ciudad mágica y encantadora.

El primer lugar que visité ese mismo día que llegué, fue el Restaurante La Dama Juana, un lugar que combina lo mejor de la cocina peruana con música y entretenimiento. Fue delicioso, me comí el famoso ceviche peruano, que en realidad, si visitas a Lima y no lo comes, es como si no hubieras estado en ese lugar. Estando en el restaurante, realizaron un show con danzas típicas del Perú. Uno que me llamó mucho la atención fue la danza de las tijeras, que se practica en las regiones de Avacucho, Huancevelica y Apurímac.

Después de disfrutar de una excelente comida y de un excelente ambiente, me fui a descansar al hotel. Estaba exhausto del viaje, además quería dormir y prepararme para lo que sería el segundo día el Lima.

Al segundo día de estar en Lima, me fui de tour gastronómico. Recorrimos el mercado peruano, donde encontré de todo, unas frutas exquisitas, como la chirimoya, la lúcum, el aguayamanto y el pacae, además, también probé frutos de mar.

Después de recorrer todo el mercado peruana, visitamos el restaurante, La Rosa Náutica, allí pudimos observar como realizaban el “Pisco Sour” y lo mejor de todo fue que nos dieron la oportunidad de prepararlo.

Al finalizar la visita en el restaurante, La Rosa Náutica, nos fuimos a dar un tour por la Lima colonial y moderna. Recorrimos la Plaza de Armas, que acompañada de la Catedral y de los Palacios Arzobispal, nos transportan al pasado.  Pasamos por el Convento de San Francisco con sus famosas Catacumbas.

Luego de visitar este hermoso lugar, de conocer su historia y su cultura, nos fuimos para la Lima Moderna, allí recorrimos los hermosos barrios turísticos de San Isidro y Miraflores.

En la noche de ese mismo día, me fui a disfrutar del Circuito Mágico del Agua, el complejo de fuentes más grande del mundo. Este maravilloso espectáculo de música, luz, color y sonido posee una fuente mágica que lanza agua a más de 80 metros de altura y 12 espectaculares fuentes ornamentales que son la delicia de grandes y niños.

Es un evento hermoso que quieres que dure toda la noche, pero dura poco, el tiempo se me fue muy rápido, sería porque estaba fascinado con la luz y las fuentes de agua.

Al finalizar este evento, nos fuimos a cenar en el Café del Museo, ubicado en la terraza frente a los bellos jardines del Museo. Estando en este restaurante, tuve la oportunidad de hablar con otros turistas que se encontraban allí, argentinos, mexicanos y paraguayos.

Tristemente mis días en Lima finalizaron… Pero como siempre digo ¡Volveré! Y nunca me cansaré de visitar este hermoso país.

 

 

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