En Abejorral, conociendo el pueblo de mis antepasados

Este viaje fue familiar, planeado por mi mamá y mis tías, pues querían regresar al lugar donde crecieron y que hace más de 20 años no visitaban. Ellas ya habían tenido más de 3 intentos fallidos de viaje, fueron fallidos porque no se había logrado reunir una buena cantidad de familia con quien recorrer, recordar y contar historias de vida, donde la niñez y la adolescencia fueran las protagonistas.

Luego de 4 horas de viaje, llegamos a nuestro lugar de destino. Lo primero que vimos fue la iglesia y las chivas o escaleras, medio con en que antes se trasportaban hacia la ciudad y se demoraban todo un día, pues las carreteras eran destapadas y la vía era más larga, por fortuna esto ha cambiado.

Una vez llegamos, nos instalamos en un hotel y de inmediato fuimos a recorrer el pueblo, visitamos la iglesia, el escuela, el hospital, la cárcel, la discoteca donde rumbeaban, la casa de donde se robaban las gallinas y por supuesto el barrio obrero, lugar donde crecieron mi mamá y mis tíos, conocí la casa de esquina que tanto hablaban, pues fue allí donde vivieron. Iniciando la noche decidimos ir a rumbear a una de las discotecas del lugar, para conocer cómo es el ambiente nocturno del pueblo.

Al día siguiente, no madrugamos tanto como esperábamos, pero igual continuamos conociendo, fuimos al cementerio, estuvimos en misa y el resto del día visitamos a una amiga de la familia que aún vive allá.

No nos podríamos ir de Abejorral sin ir a la casa de mis bisabuelos, casa que fue declarada patrimonio cultural del pueblo. En este lugar vive un familiar quien nos hizo un recorrido por toda la casa, mientras nos contaba historias de la época.

Mis tías quedaron impresionadas y les parecía increíble que la casa de los abuelos estuviera intacta, ellas consideraban que el tiempo si no hubiera pasado,  ya que los muebles del comedor, la sala, las camas de las habitaciones, los cuadros e imágenes religiosas todavía estaban allá. Sin lugar a dudas, esto las puso nostálgicas y les trajo más recuerdos de su infancia.

Particularmente, lo que más me gusto de la casa de los bisabuelos es que es una casa tradicional, ya que tiene portón, contra portón, un patio central adornado con un cristo, los muebles de la cocina no tiene puertas, es decir que se ven todas la ollas, sartenes y recipientes y todavía se pasa la comida por una ventanita que une la cocina y el comedor (así era como se hacía anteriormente).

De Abejorral, les puedo decir que es un pueblo pequeño, que tiene muchas historias familiares, que ha avanzado pero que todavía les falta mucho por mejorar, por ejemplo es un pueblo que  aún tiene carreteras sin pavimentar, y que usa chivas para transportarse;  El clima es frio y lo más importante, su gente es echada para adelante.

 

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