Así va mi viaje por Leticia

Mi recorrido comenzó este lunes a las 8:45 am, muy puntual, dos horas antes de mi viaje llegué al Aeropuerto José María Córdova, con muchas ganas de estar en Leticia pero sabía que para poder llegar a ese destino, primero, debía pasar por Bogotá y esperar un buen rato.

Llegamos a Bogotá a las 9:35 am, debía esperar allí hasta las 11 de la mañana para poder salir a Leticia, yo pensaba si salir y recorrer un poco la capital en ese momento o esperar en el aeropuerto el Dorado, pero me decidí por esperar allí, lo que sí hice fue desayunar lo que todo ¨rolo¨ me recomendó. Tamal, pan, queso y chocolate.

A las 11:00 am, abordé el avión que por fin me llevaría a ese destino que quise conocer desde hace mucho tiempo, el viaje fue largo, pero valió la pena. Apenas llegué a Leticia se sintió el cambio de ambiente, podía respirar con tranquilidad, no había contaminación, no había ruido, algo totalmente distinto a la ciudad.

 

Llegamos al Aeropuerto Alfredo Vásquez Cobo y de inmediato nos dirigimos al hotel en el que nos hospedaríamos, el Hotel Anaconda, que queda a 15 minutos del aeropuerto, un lugar delicioso, un lugar ideal para descansar y disfrutar de la naturaleza.

Estando allí degustamos uno de los platos más representativos de la región, patarasca, que es un pescado asado en hojas, un pescado delicioso, acompañado por un jugo de arazá.

Arazá es una exótica fruta de sabor ácido y de suave textura, con ella se pueden preparar además de jugos, postres, paletas, bocadillos, vino, etc.

Hoy martes, en mi segundo día en Leticia, fui a conocer el loto más grande del mundo, para llegar a ese lugar, debíamos montarnos en una lanchita que nos llevaría a conocer la Victoria Regia.

La Victoria Regia, es un lirio de agua, llega a medir hasta 2 metros de diámetro, su hoja tiene una forma circular con su borde doblado hacía arriba, es una flor mágica que permanece abierta en el día y a la siguiente noche se cierra sumergiéndose en el agua.

Alrededor de esta flor se han creado muchas leyendas, una de ellas cuenta, “que una mujer muy bella fue prisionera en un jaguar por desobedecer al jefe de la tribu, pero una noche de luna llena logró escapar y contemplando el firmamento se enamoró del dios luna.

Un brujo le advirtió que no se podía mirar al dios, ella lo descubrió en el fondo de un lago y sin pensarlo se arrojó al agua que se cerró sobre ella ahogándola.

El dios Tupá se compadeció de ella y la transformó en Victoria, cuyas hojas tienen la forma de disco lunar, que mira hacia lo alto buscando a su amado”. Esta leyenda fue contada por nuestro guía mientras nos hacia un recorrido por este lugar.

 

Ya finalizando la tarde, me dediqué a comer otro de los platos típicos de la región, que es el pescado moquiado, un pescado ahumado, con un sabor delicioso.

Ya cansado y lleno, decidí dar un recorrido por el lugar para bajar la llenura, recorrí los alrededores del hotel en el que me estoy hospedando y después de un rato, me fui a disfrutar de la piscina y del calor de este lugar.

Antes de llegar leí un artículo que decía “Los árboles de Leticia son los edificios de una ciudad y sus ríos las avenida”. Pero si me ponen a elegir, me quedó acá :)

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